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Después de sobrevivir a un infarto y enfrentar una compleja cirugía de corazón abierto, Nicolás de Jesús Gallo Espinoza encontró en la Clínica Medellín no solo atención médica de excelencia, sino un acompañamiento humano que —según él mismo afirma— le salvó la vida y le devolvió la confianza para seguir adelante. 
 

Lo que comenzó como un infarto inesperado terminó convirtiéndose en una experiencia transformadora para Nicolás de Jesús Gallo Espinoza. Su paso por la Clínica Medellín no solo le devolvió la salud: le devolvió la vida, la confianza y la certeza de estar en manos de profesionales con gran calidez humana. 
 
Una llegada marcada por la urgencia… y la esperanza 

Nicolás recuerda con claridad el momento en que todo cambió. Tras sufrir un infarto, fue estabilizado en la unidad hospitalaria de Metrosalud en San Javier. Allí, en apenas media hora, ya estaba siendo remitido a la Clínica Medellín.  
 
Durante el traslado, un joven médico le dio una frase que se le quedó grabada: “Va para el mejor lugar; allá están los mejores cirujanos del país”. 
 
Ese mensaje, sencillo pero lleno de convicción, fue el primer rayo de tranquilidad en medio del miedo. 
 
Al llegar a la Clínica Medellín, Nicolás fue monitoreado de inmediato y recibió atención continua. Lo que encontró allí superó cualquier expectativa: un equipo humano entregado, instalaciones adecuadas y un ambiente que, incluso en medio de la gravedad, transmitía seguridad. 
 
Una cirugía de alto riesgo, explicada con claridad y humanidad 

El diagnóstico fue contundente: sus arterias estaban completamente taponadas y requería una cirugía de corazón abierto. La intervención inició un jueves a las 7:00 a. m. y finalizó hacia la 1:30 p. m., según relata el propio Nicolás. 
 
Los cirujanos no solo demostraron excelencia técnica, sino una comunicación transparente y empática. Cuando Nicolás preguntó por los riesgos, recibió una respuesta honesta, directa y profundamente didáctica: “Su casa está con toda la tubería reventada. Nosotros somos los plomeros que vamos a repararla”. 
 
Esa metáfora sencilla le permitió comprender la magnitud del procedimiento y, al mismo tiempo, confiar plenamente en quienes lo operarían. 
 
Cuidado integral: del quirófano a la recuperación 

Tras la cirugía, Nicolás permaneció en UCI y luego en hospitalización durante un total de 18 días. Cada momento estuvo acompañado por profesionales atentos, respetuosos y dedicados: médicos, enfermeros, auxiliares, personal de oficios varios y especialistas en rehabilitación. 
 
Él lo resume con una sola palabra: extraordinario. 
 
Destaca la actitud de servicio, la calidez humana y el compromiso de cada persona que se cruzó en su camino. Desde quienes limpiaban su habitación hasta quienes revisaban su evolución minuto a minuto, todos aportaron a su recuperación. 
 
Hoy, mes y medio después de la cirugía, continúa asistiendo a controles, rehabilitación cardíaca y curaciones, siempre con la misma sensación: “La atención y el trato hacía mí ha sido muy bueno, en todo momento”. 
 
Un mensaje que nace del corazón 

Nicolás no duda en afirmar que la Clínica Medellín le salvó la vida. Lo dice con serenidad, con gratitud y con la certeza de quien vivió una experiencia límite y encontró apoyo en cada paso. 
 
“Soy un sobreviviente. Estoy vivo gracias a Dios y a los ángeles que él tiene allá: esos dos cirujanos y todo el personal que me atendió”. 
 
Su testimonio es firme: recomendaría la Clínica Medellín a cualquier persona, para cualquier tipo de atención. Si en una cirugía tan compleja recibió un servicio excepcional, está seguro de que en procedimientos menores la calidad será igual o incluso superior. 
 
Una historia que inspira confianza 

La experiencia de Nicolás es más que un relato médico: es una historia de vida, de acompañamiento y de excelencia en salud. Su voz refleja lo que miles de pacientes buscan al enfrentar momentos difíciles: claridad, humanidad, profesionalismo y un equipo que realmente se entrega al cuidado del otro. 
 
En sus palabras, la Clínica Medellín no solo lo atendió: lo acompañó, lo tranquilizó y lo devolvió a la vida. 
 
Clínica Medellín, la salud persona a persona. 




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