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Volver a sentirse fuerte es posible, incluso cuando el síndrome de desacondicionamiento físico amenaza con restarte energía y autonomía. En la Clínica Medellín, el equipo de enfermería te acompaña con dedicación y conocimiento para prevenir esta condición, ayudarte a mantener tu movilidad y guiarte paso a paso hacia una recuperación más segura, humana y llena de confianza. Porque cuando el cuidado es cercano, sanar se siente distinto. 
 

Cuando una persona es hospitalizada, su cuerpo atraviesa cambios que pueden afectar su movilidad, su energía y su independencia. Muchas veces, sin darse cuenta, la inmovilidad prolongada puede desencadenar un problema conocido como síndrome de desacondicionamiento físico, una condición que, según explica la enfermera Clínica Medellín, Valeria Klinkert Vera, “se considera como un daño evitable y nosotros como profesionales de enfermería somos el pilar fundamental entre la transición de la inmovilidad absoluta… y su llegar a su funcionalidad diaria”. 
 
Este síndrome aparece cuando el paciente pierde una o varias actividades básicas de la vida diaria debido a cambios fisiológicos. En palabras de Valeria, “los pacientes se vuelven dependientes, aumentando la prevalencia del ingreso hospitalario, la mortalidad y el envejecimiento”. Por eso, en la Clínica Medellín, el equipo de enfermería trabaja para prevenirlo desde el primer día. 
 
¿Por qué ocurre el desacondicionamiento físico? 

Valeria explica que entre un 31% y 60% de los pacientes hospitalizados desarrollan algún grado de desacondicionamiento, y en adultos mayores la cifra puede superar el 50%. En unidades críticas, la debilidad adquirida puede llegar incluso al 80%. 
 
Esto sucede porque la inmovilidad afecta tres sistemas esenciales: 

* Músculo esquelético: aparece atrofia y pérdida de masa magra. 
* Sistema cardiovascular: disminuye la volemia y el gasto cardíaco. 
* Sistema respiratorio: se afecta la ventilación y aumentan las secreciones, favoreciendo infecciones. 
 
Enfermería: el acompañamiento que impulsa la recuperación 

El rol de enfermería es clave para evitar que el paciente pierda funcionalidad. En la Clínica Medellín, este acompañamiento se divide en dos momentos: 
 
1. Durante la hospitalización 

El equipo de enfermería trabaja de la mano con la familia y otros profesionales para: 

* Promover movimientos pasivos y activos. 
* Aplicar escalas como Barthel, Braden, Mohrs y antidelirium para evaluar riesgos y evolución. 
* Coordinar con nutrición para prevenir la sarcopenia. 
* Realizar cambios de posición cada dos horas para evitar lesiones. 
* Identificar factores de riesgo como delirio, multipatologías o inmovilidad prolongada. 
 
La profesional de enfermería de Clínica Medellín enfatiza que muchos pacientes llegan desde unidades críticas “muy desacondicionados y con una sarcopenia bastante severa”, por lo que el acompañamiento cercano es esencial. 
 
2. En el momento del egreso 

El equipo se asegura de que el paciente salga con todo lo necesario para continuar su recuperación:
 
* Solicitud de fisioterapia ambulatoria cuando es requerida. 
* Revisión de medicamentos para evitar reingresos por delirio. 
* Evaluación del aporte nutricional y necesidad de suplementos. 
* Recomendación de dispositivos de apoyo como caminadores o bastones. 
* Educación en medidas antidelirium, especialmente higiene del sueño. 
 
Un cuidado que transforma la experiencia del paciente 

El mensaje de Valeria es claro: la inmovilidad no es un destino inevitable. Con acompañamiento, educación y acciones tempranas, es posible evitar complicaciones y favorecer una recuperación más rápida y segura. 
 
En la Clínica Medellín, este compromiso se vive cada día. El equipo de enfermería no solo cuida, sino que acompaña, educa y empodera al paciente y su familia para que juntos recuperen la movilidad, la autonomía y la confianza. 
 
Clínica Medellín, la salud persona a persona. 


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