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No es solo frío: es un signo vital que puede salvar vidas. Mantener la temperatura durante una cirugía es una de las protecciones más poderosas —y menos conocidas— para el paciente. En este artículo te contamos todos los detalles. 
 

En una cirugía pensamos en la anestesia, los medicamentos, los riesgos o la recuperación. Pero pocas veces imaginamos que un detalle tan silencioso como la temperatura corporal puede marcar la diferencia entre una recuperación tranquila y una complicación grave. Para la enfermera de Clínica Medellín, Yuleidy Roldán Quiroz, “cuidar la termorregulación es mucho más que vigilar un termómetro: es proteger la vida en su momento más vulnerable”. 
 
La temperatura: un signo vital que no se puede ignorar 

Durante un procedimiento quirúrgico, hasta el 70% de los pacientes puede desarrollar hipotermia si no se toman las medidas adecuadas. Y no se trata solo de sentir frío: la hipotermia perioperatoria puede desencadenar arritmias, sangrado, infecciones y retrasos en la recuperación. 
 
La temperatura corporal normal oscila entre 36.5 °C y 37.5 °C. Mantener ese equilibrio es esencial para que el corazón, los pulmones, el cerebro y el metabolismo funcionen correctamente. 
 
Yuleidy lo resume con una frase poderosa: “El hipotálamo es el guardián silencioso del equilibrio. Cuando la temperatura cae, todo el cuerpo lo siente”. 
 
¿Por qué se pierde calor durante una cirugía? 

En el quirófano confluyen varios factores que favorecen la pérdida de temperatura: 
 
1. Un ambiente frío por seguridad 

Los quirófanos se mantienen entre 18 °C y 24 °C para evitar la proliferación de microorganismos. Pero ese frío ambiental roba calor al paciente. 
 
2. La anestesia 

Los anestésicos producen vasodilatación, llevando el calor desde los órganos internos hacia la piel, donde se pierde rápidamente. Además, inhiben la capacidad natural del cuerpo para autorregularse. 
 
3. La exposición del cuerpo 

Durante la cirugía, grandes áreas de piel quedan descubiertas, lo que acelera la pérdida de calor por radiación, convección, conducción y evaporación. 
 
4. Líquidos fríos 

Suero, irrigaciones o medicamentos administrados sin calentar pueden disminuir aún más la temperatura. 
 
Cuando la hipotermia se convierte en un riesgo real 

La hipotermia no es un simple “frío”. Puede desencadenar complicaciones graves: 

* Arritmias y problemas cardiovasculares 
* Alteraciones en la coagulación y mayor riesgo de sangrado 
* Infecciones del sitio quirúrgico por mala perfusión tisular 
* Dolor más intenso y temblores en recuperación 
* Estancias hospitalarias más largas 
* Mayor probabilidad de reintervenciones 
 
En casos extremos, puede contribuir a la llamada “tríada de la muerte”: hipotermia, acidosis y coagulopatía, un escenario crítico con alta mortalidad. 
 
El rol de enfermería: guardianes de la normotermia 

Para nuestra enfermera invitada, la prevención de la hipotermia es un acto profundamente humano: “Más allá de una tarea técnica, el control de la temperatura representa un estándar de calidad humana y profesional”. 
 
El equipo de enfermería cumple un papel decisivo antes, durante y después de la cirugía: 

Acciones clave para proteger al paciente 

* Precalentar la cama quirúrgica 
* Usar mantas térmicas de aire forzado 
* Administrar líquidos intravenosos tibios 
* Ajustar la temperatura del quirófano 
* Cubrir al paciente para evitar la exposición innecesaria 
* Monitorear la temperatura de forma continua 
* Identificar factores de riesgo como edad avanzada, bajo peso o alteraciones endocrinas 
 
Estas medidas, aunque parecen simples, pueden evitar complicaciones graves y mejorar significativamente la recuperación. 
 
Un caso que deja una enseñanza 

Yuleidy relata el caso de un paciente de 72 años sometido a una cirugía abdominal de 6 horas. Su temperatura bajó a 34.8 °C. En recuperación presentó escalofríos intensos, dolor, hipotensión y sangrado, lo que obligó a una nueva intervención. 
 
La reflexión es clara: muchas de estas complicaciones pudieron prevenirse con un adecuado control térmico. 
 
Conclusión: la temperatura también es seguridad del paciente 
La hipotermia perioperatoria es frecuente, prevenible y, sin embargo, subestimada. Reconocer la temperatura como un signo vital y aplicar medidas de protección no solo reduce riesgos, sino que también refleja un cuidado más humano, seguro y digno. 
 
Porque en el quirófano, cada grado importa. 
 
Y detrás de cada grado, hay un profesional de enfermería velando por la vida. 
 
Clínica Medellín, la salud persona a persona.  



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