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Cuando una persona inicia un tratamiento oncológico, surgen muchas preguntas: ¿cómo se administran los medicamentos?, ¿qué dispositivos se usan?, ¿qué opción es más segura?, ¿cómo afecta esto mi día a día? Para resolver estas inquietudes, el enfermero Juan Camilo Trujillo Cañas, de la Clínica Medellín, comparte una mirada clara y humana sobre los accesos vasculares, un tema que puede transformar la experiencia del paciente durante su tratamiento. 
 

Desde el inicio, Juan Camilo recuerda que el acceso vascular no es solo “cuando el paciente está en una sala de quimioterapia”, sino que acompaña al paciente en urgencias, hospitalización, cuidados intensivos y más. Por eso, entenderlo es clave para vivir el tratamiento con mayor tranquilidad. 
 
¿Qué es un acceso vascular y por qué es tan importante? 

Un acceso vascular es el punto por donde se administran medicamentos, hidratación o quimioterapia. Puede ser una vía periférica sencilla o un dispositivo más avanzado, como un catéter PIC o un reservorio implantable. 
 
La elección del dispositivo depende de muchos factores: el tipo de medicamento, el tiempo de tratamiento, la comodidad del paciente, su movilidad, antecedentes médicos e incluso su lugar de residencia. Como explica Juan Camilo, “tenemos que considerar ese paciente de dónde viene… si vive en un área rural, no va a ser tan fácil desplazarse cada 8 días para una curación”. 
 
En otras palabras: cada paciente es único, y su acceso vascular también debe serlo. 
 
¿Por qué no todos los medicamentos pueden administrarse igual? 

Los medicamentos oncológicos tienen características distintas. Algunos son neutros, otros irritantes, y otros —como la doxorrubicina— pueden causar lesiones graves si se filtran fuera de la vena. Por eso, elegir el dispositivo adecuado es una medida de seguridad esencial. 
 
Juan Camilo lo resume así: una extravasación (salida accidental de un líquido o medicamento desde una vena hacia los tejidos que la rodean) de ciertos medicamentos “puede afectar la vida del paciente desde un punto estético e incluso funcional”. Por eso, el equipo de enfermería evalúa cuidadosamente cada caso para evitar riesgos. 
 
Accesos periféricos: útiles, pero con límites 

Los accesos periféricos son los más comunes, pero no siempre los más seguros para quimioterapia. Aunque muchos pacientes tienen “muy buen lecho venoso”, no todas las zonas son adecuadas. Canalizar en el dorso de la mano o en la fosa antecubital puede aumentar el riesgo de filtración y lesiones. 
Además, en oncología se usan catéteres más pequeños (como calibre 24), incluso en adultos. ¿La razón? “Menor trauma en el endotelio vascular”, lo que reduce el riesgo de filtración y hace el procedimiento más seguro. 
 
Catéter PIC: una opción para tratamientos prolongados 

El catéter PIC es un dispositivo que se inserta en una vena del brazo y llega hasta una vena central. Es ideal para tratamientos de semanas o meses. 

* Requiere curación cada 8 días. 
* Puede durar más de 6 meses si se cuida bien. 
* Reduce punciones repetidas. 
* Permite administrar medicamentos de forma segura. 
 
Eso sí, no todos los pacientes son candidatos. El equipo de enfermería evalúa riesgos, adherencia, movilidad y condiciones clínicas antes de recomendarlo. 
 
PIC-port: tecnología que mejora la calidad de vida 

Una evolución del PIC es el PIC-port, un dispositivo implantado bajo la piel que no deja vías externas. Esto significa: 

* Mayor comodidad. 
* Menor riesgo de infecciones. 
* Movilidad más natural. 
* Menos curaciones. 
 
En países como España ya es instalado por enfermería especializada, y en Colombia instituciones como la Clínica Valle del Lili han comenzado a implementarlo en casos seleccionados. 
 
Reservorio implantable: el aliado más cómodo para quimioterapia 

Es el dispositivo más usado en oncología. Se implanta bajo la piel y permite administrar quimioterapia sin buscar venas cada semana. 
 
Ventajas para el paciente: 

* Tolera más de 200 punciones, lo que equivale a años de uso. 
* Reduce el dolor y la ansiedad por canalización. 
* Permite tratamientos ambulatorios con infusores (bombas elastoméricas). 
* Facilita que el paciente reciba parte de su tratamiento en casa. 
 
Como dice Juan Camilo, muchos pacientes prefieren este dispositivo porque “molesta más la punción periférica que acceder a un catéter implantable”. 
 
Tratamientos desde casa: comodidad y bienestar 

Gracias a los infusores elastoméricos, algunos medicamentos pueden administrarse de forma continua mientras el paciente está en casa. Esto evita hospitalizaciones prolongadas y mejora la calidad de vida. 
“No hay lugar más cómodo que mi casa cuando lo comparo con una institución”, recuerda Juan Camilo, destacando el impacto emocional y práctico de esta modalidad. 
 
Educación y acompañamiento: la clave de la seguridad 

El equipo de enfermería no solo instala y cuida los dispositivos: también educa al paciente para que reconozca signos de alarma, cuide su acceso y se sienta seguro durante el tratamiento. 
 
Si el paciente siente ardor, dolor o molestia durante una infusión, debe avisar de inmediato. La comunicación abierta es parte esencial del cuidado. 
 
Un tratamiento más humano, seguro y cómodo 

El mensaje de Juan Camilo es claro: los accesos vasculares no son solo dispositivos técnicos. Son herramientas que pueden mejorar la experiencia del paciente, reducir el dolor, evitar complicaciones y hacer que el tratamiento sea más llevadero. 
 
En la Clínica Medellín, cada decisión se toma pensando en la seguridad, la comodidad y la calidad de vida del paciente. Porque el tratamiento no solo debe ser efectivo: también debe sentirse humano. 
 
Clínica Medellín, la salud persona a persona. 


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