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Una herida que no cicatriza, un cambio en la voz o un bulto en el cuello pueden ser más que molestias pasajeras. El cáncer escamocelular de cabeza y cuello es una enfermedad frecuente, pero poco reconocida. En este artículo, el Dr. Joel Arévalo Novoa explica cómo identificar sus señales, qué factores aumentan el riesgo y por qué actuar en los primeros 15 días puede marcar la diferencia. 
 

Aunque su nombre técnico puede sonar lejano, el cáncer escamocelular de cabeza y cuello es una enfermedad más común de lo que muchos imaginan. Afecta estructuras vitales como la lengua, la laringe, las amígdalas, el paladar, los labios y los ganglios del cuello, y puede comprometer funciones esenciales como el habla, la alimentación y la respiración. En este artículo, el Dr. Joel Arévalo Novoa, especialista en cirugía de cabeza y cuello de la Clínica Medellín, nos ofrece una guía clara y profunda para entender, prevenir y tratar esta enfermedad. 
 
¿Qué es el cáncer escamocelular de cabeza y cuello? 

Este tipo de cáncer se origina en las células escamosas, que recubren la superficie de muchas estructuras de la cabeza y el cuello. Es el más frecuente dentro de esta región anatómica y puede aparecer en: 

* Lengua 
* Laringe 
* Amígdalas 
* Paladar 
* Labios 
* Piel del rostro y cuello 
 
El área que abarca esta especialidad va desde la base del cráneo hasta las clavículas, excluyendo el cerebro. El cáncer escamocelular puede afectar cualquier parte de esta zona, y su detección temprana es clave para un tratamiento exitoso. 
 
Incidencia y visibilidad 

Aunque no suele figurar en los primeros lugares de las estadísticas generales de cáncer, esto se debe a que se divide por subtipos según la localización. Sin embargo, al sumar todos los casos, el cáncer de cabeza y cuello se ubica entre el cuarto y quinto más frecuente a nivel mundial. En hombres, puede alcanzar el tercer lugar, superando incluso al cáncer de pulmón en algunos contextos locales. 
 
En la Clínica Medellín, se han atendido más de 1.200 pacientes en los últimos diez años, lo que confirma su alta prevalencia en la población colombiana. 
 
Factores de riesgo 

Los principales factores de riesgo identificados son: 

* Tabaquismo: principal causa prevenible. 
* Consumo excesivo de alcohol: potencia el efecto del tabaco. 
* Virus del papiloma humano (VPH): especialmente en cánceres de orofaringe, transmitido principalmente por sexo oral. 
* Predisposición genética: aunque no existe un gen único identificable, múltiples mutaciones pueden aumentar el riesgo. 
 
El VPH está presente en el 80% de la población sexualmente activa, y la única forma efectiva de prevención es la vacunación, recomendada tanto para niñas como para niños, e incluso para adultos que no hayan sido inmunizados. 
 
Síntomas de alerta 

El tiempo es un factor crítico. Si una lesión o inflamación en la zona de cabeza y cuello persiste por más de 15 días, debe ser evaluada por un especialista. Los síntomas más comunes incluyen: 

* Heridas o úlceras en boca, lengua, labios o garganta que no cicatrizan 
* Bultos en el cuello que no desaparecen 
* Cambios persistentes en la voz 
* Dificultad para tragar o respirar 
 
Detectar el cáncer en estadios tempranos permite tratamientos menos agresivos y aumenta significativamente la probabilidad de curación. 
 
Opciones terapéuticas 

El tratamiento del cáncer escamocelular de cabeza y cuello requiere un enfoque multidisciplinario. Las principales opciones incluyen: 
 
Cirugía 

Es el pilar del tratamiento en el 90% de los casos. La realiza exclusivamente el cirujano de cabeza y cuello, quien está entrenado para resecar tumores en zonas complejas y preservar funciones vitales. 
 
Radioterapia y quimioterapia 

Se aplican como tratamientos adyuvantes en casos más avanzados o cuando se requiere reforzar la efectividad de la cirugía. En algunos casos, se utiliza quimioradioterapia combinada. 
 
Reconstrucción microquirúrgica 

Permite restaurar funciones como el habla, la alimentación y la estética facial. Se realiza en conjunto con cirujanos microvasculares y ha transformado el pronóstico de muchos pacientes, permitiéndoles reintegrarse plenamente a su vida cotidiana. 
 
Impacto emocional y rehabilitación 

La cara y el cuello son nuestra carta de presentación. Por eso, el tratamiento incluye: 

* Apoyo psicológico y psiquiátrico 
* Fonoaudiología para recuperar el habla 
* Fisioterapia y terapia respiratoria 
* Acompañamiento a cuidadores y familiares 
 
El objetivo no es solo curar el cáncer, sino devolver al paciente su funcionalidad, autoestima y calidad de vida. La rehabilitación emocional es tan importante como la física, y debe continuar incluso después del alta hospitalaria. 
 
¿Dónde tratarse? 

La experiencia del equipo médico y la infraestructura institucional son determinantes. En la Clínica Medellín, se realizan entre 100 y 130 cirugías de alta complejidad en esta especialidad por año, con un equipo multidisciplinario que incluye anestesiólogos, intensivistas, terapeutas, psicólogos y especialistas certificados. 
 
Como lo explica el Dr. Arévalo: “Esto es como el piloto y las horas de vuelo: entre más experiencia tenga el equipo, mejores serán los resultados.” 
 
Conclusión 

El cáncer escamocelular de cabeza y cuello es una enfermedad grave, pero curable si se detecta a tiempo. La clave está en reconocer los síntomas, consultar sin demora y acceder a un tratamiento especializado. Como afirma el Dr. Arévalo: “El tiempo no da espera. Si una lesión no mejora en 15 días, hay que consultar. Porque cuanto antes se actúe, más alta es la probabilidad de curación.” 
 
La información salva vidas. Compartir este conocimiento puede marcar la diferencia para alguien cercano. Porque cuando se trata de salud, la prevención y la acción temprana son siempre el mejor tratamiento. 
 
Clínica Medellín, la salud persona a persona.  


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