Nuevo Noticia
Natalia Lorena Sánchez lleva diez años entregando cuidado, humanidad y dedicación en las unidades de cuidados intensivos y especiales de la Clínica Medellín. Su historia es la de una mujer que encontró en esta institución no solo un lugar de trabajo, sino un hogar, una familia y la oportunidad de construir la vida que soñaba. 
 

Natalia Lorena Sánchez Senao habla de su trabajo con una mezcla de orgullo, emoción y agradecimiento. Es Auxiliar de Enfermería en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) y en la Unidad de Cuidados Especiales (UCE) de la Clínica Medellín, un lugar que no solo ha marcado su vida profesional, sino también su historia personal. 
 
Una trayectoria que suma diez años 

Natalia llegó por primera vez a la Clínica Medellín hace más de cinco años. Luego, por circunstancias de la vida, tuvo que hacer una pausa de dos años. Volver fue, para ella, una bendición. 
 
“Soy una afortunada y una bendecida de haber vuelto. La Clínica Medellín lo es todo para mí”, destaca Natalia Lorena. 
 
Entre su primera etapa y su regreso, ya completa diez años en la institución. 
 
El día a día en la UCI y la UCE 

Su labor es clara: brindar un cuidado integral. Eso incluye administrar medicamentos, asistir en la alimentación, ofrecer confort y acompañar al paciente en todo lo que necesite. Es un trabajo exigente, técnico y profundamente humano. 
 
“Es asistencia total al paciente. Un cuidado integral”, puntualiza. 
 
La Clínica Medellín como motor de vida 

Cuando habla de la institución, Natalia no duda: la clínica ha sido determinante en su vida. 
 
“He cumplido grandes sueños. Tengo mi casa gracias a la Clínica Medellín. He conocido grandes personas y amigos”. 
 
Para ella, la clínica no es solo un lugar de trabajo. Es un espacio que le ha permitido construir estabilidad, hogar y proyectos. 
 
La pandemia: el capítulo más duro 

Entre los momentos que más la han marcado, Natalia recuerda la pandemia como una época difícil, agotadora y emocionalmente intensa. 
 
“Fue muy dura. Estar 12 horas con mascarilla, con overol, sudando… llegar a casa y no poder tocar a mis perritos o a mi pareja sin antes bañarme. Fue muy difícil”. 
 
Ese período dejó huellas, pero también reforzó su fortaleza y su compromiso con el cuidado. 
 
Natalia fuera del uniforme 

Lejos de la UCI y la UCE, Natalia es una mujer familiar y tranquila. Comparte su vida con su pareja y con sus dos perritos, Totti y Nico, que son parte esencial de su rutina y su bienestar. 
 
Sus días libres los dedica a caminar, descansar, ir a piscina y compartir con su mamá, sus hermanas y sus sobrinas. 
 
“Un día de descanso para mí es estar con ellos”, reconoce con ilusión. 
 
Un equipo que se siente como familia 

Natalia ha trabajado en otras instituciones, pero asegura que la calidez humana de la Clínica Medellín es única. 
 
“Mis compañeros son mi segunda familia. La calidez que se maneja aquí es única. Esto es otro mundo”. 
 
Esa cercanía la ha vivido desde ambos lados: como trabajadora y como acompañante de pacientes. 
 
Un futuro que quiere seguir construyendo aquí 

Natalia lo tiene claro: su proyecto de vida está en la Clínica Medellín. 
 
“Si Dios me da la oportunidad, aquí me voy a pensionar. Amo esta institución”. 
 
Su historia es la de una mujer que encontró en el cuidado una vocación y en la Clínica Medellín un hogar profesional donde crecer, servir y proyectar su futuro. 
 
Clínica Medellín, la salud persona a persona.  


Artículos sugeridos

Ver más

Calificación:
Nombre:
Email:



Nuevo Mi documento