Las nuevas guías europeas han cambiado la manera en que entendemos y
tratamos la presión arterial. Según el Dr. Juan David Jiménez,
cardiólogo de la Clínica Medellín, este enfoque más personalizado
permite actuar antes, prevenir más y mejorar significativamente la salud
cardiovascular.
Las nuevas guías europeas sobre hipertensión arterial, publicadas en 2024 por la Sociedad Europea de Cardiología (ESC), marcan un punto de inflexión en la forma en que se comprende, se clasifica y se trata esta enfermedad silenciosa y altamente prevalente.
En entrevista con el Dr. Juan David Jiménez, cardiólogo de la Clínica Medellín, el profesional de la salud nos explica los principales cambios que promueven un enfoque más personalizado, preventivo y fundamentado en evidencia científica reciente.
Redefinición de los niveles de presión arterial
Uno de los cambios más relevantes es la nueva clasificación de los niveles tensionales:
Clasificación y Valores de referencia:
Hipertensión arterial: ≥140/90 mmHg
Presión arterial elevada: 120–139 / 70–89 mmHg
Presión arterial no elevada: <120/70 mmHg
Esta reformulación evita la visión binaria de "estar sano o no", reconociendo que el riesgo cardiovascular aumenta progresivamente con cada incremento en la presión arterial. Por ello, se busca una actuación más proactiva incluso en pacientes con cifras dentro del rango considerado “elevado”, pero que antes no se intervenía.
Tratamiento basado en riesgo cardiovascular
No todo paciente con presión elevada requiere medicamentos. Según el Dr. Jiménez, el factor clave es el perfil de riesgo:
* En individuos jóvenes y sin comorbilidades, se recomienda modificación del estilo de vida y seguimiento.
* En personas con diabetes, enfermedad renal crónica o antecedentes cardiovasculares, se podría iniciar tratamiento farmacológico aún si no alcanzan los 140/90 mmHg.
Este enfoque evita el uso de medicamentos en pacientes que pueden mejorar con cambios en sus estilos de vida, mientras que permite proteger de forma más agresiva a aquellos en situación de alto riesgo.
Nuevas metas terapéuticas
La guía propone rangos más estrictos para los pacientes con mayor riesgo cardiovascular:
* Meta: sistólica entre 120–129 mmHg y diastólica entre 70–79 mmHg si es bien tolerada por el paciente
* En casos de buena tolerancia, puede aceptarse presión <120/70 mmHg.
* Meta más permisiva: mantener presión <140/90 mmHg, sobre todo en las personas mayores de 85 años, con mareos con los cambios de posición o con poca expectativa de vida.
La meta no es solo alcanzar una cifra, sino lograr reducciones significativas del riesgo sin comprometer la calidad de vida del paciente.
Monitoreo ambulatorio: clave para el diagnóstico y seguimiento
La guía resalta el valor del automonitoreo ambulatorio -que es el que el mismo paciente realiza- y del monitoreo ambulatorio de la presión arterial -que consiste en instalarle al paciente un monitor que le toma la presión arterial durante las 24 horas del día de forma automática superando la tradicional toma en el consultorio:
Ventajas del monitoreo ambulatorio:
* Detectar hipertensión enmascarada (normal en consulta, elevada en casa).
* Identificar hipertensión de bata blanca (elevada en consulta, normal fuera de ella).
* Recolectar datos más representativos del comportamiento tensional real.
Recomendaciones prácticas para realizar el automonitoreo:
* Medir presión durante 3 a 7 días antes de cada consulta.
* Realizar 3 tomas en la mañana y 3 en la noche, en postura adecuada y sin estímulos previos (como café o tabaco) y luego de estar en reposo por al menos 5 minutos.
* Usar equipos validados, preferiblemente en el brazo y no en el antebrazo.
Este método otorga información valiosa y ayuda al médico a tomar decisiones más precisas en el tratamiento.
Causas secundarias: más allá de la hipertensión esencial
Aunque la hipertensión primaria es la más común, las guías insisten en la búsqueda activa de causas reversibles, como:
* Apnea del sueño
* Obesidad
* Hiperaldosteronismo (tumores suprarrenales)
* Uso excesivo de medicamentos como AINEs (antiinflamatorios no esteroideos, son un grupo de medicamentos que reducen el dolor, la inflamación y la fiebre.
Detectar estas condiciones permite implementar tratamientos dirigidos que pueden eliminar la causa de la hipertensión.
Estilo de vida: la piedra angular del control
Las recomendaciones clásicas siguen vigentes y más relevantes que nunca:
* Ejercicio regular
* Dieta balanceada y baja en sodio
* Evitar el tabaco y el alcohol
* Control del peso corporal
Estos cambios, según el Dr. Jiménez, no solo complementan el tratamiento médico, sino que en muchos casos pueden revertir la hipertensión en etapas tempranas.
Conclusión: hacia una atención más consciente y preventiva
Las guías europeas 2024 representan una evolución hacia la medicina personalizada, que considera no solo cifras, sino también contextos, hábitos y riesgos individuales. El Dr. Juan David Jiménez subraya que este enfoque permitirá intervenir a tiempo, mejorar desenlaces a largo plazo y reducir la carga sobre los sistemas de salud.
Tomarse la presión en casa, consultar con regularidad y adoptar hábitos saludables ya no son opcionales: son herramientas poderosas para cuidar el corazón antes de que sea tarde.