Cuando el clima se pone frío, no solo cambia la temperatura: también cambian nuestros antojos, nuestro ánimo y hasta la forma en que comemos sin darnos cuenta. Entre bebidas calientes, ganas de “picar algo” y menos movimiento, el cuerpo empieza a pedir lo que más reconforta… aunque no siempre sea lo que más conviene.
Al cambiar el clima, también cambia nuestro cuerpo. Los días fríos y lluviosos no solo transforman la rutina, sino que influyen directamente en el apetito, los antojos y la forma en que elegimos los alimentos.
Según explica Maryory García Guzmán, nutricionista y dietista de la Clínica Medellín, estos cambios son completamente normales, pero es importante aprender a manejarlos para mantener el equilibrio y evitar excesos.
¿Por qué el frío aumenta los antojos y el consumo de carbohidratos?
Nuestra experta invitada lo explica de forma sencilla: cuando hace frío, tendemos a movernos menos. En sus palabras, “los días lluviosos y el frío ayudan a aumentar el factor de sedentarismo”, lo que hace más difícil salir a caminar, ir al gimnasio o mantener la actividad física habitual.
A esto se suma que, en casa, solemos buscar actividades más sedentarias como ver películas o acostarnos, lo que naturalmente se acompaña de antojos de alimentos calientes y reconfortantes. La nutricionista señala que en estas situaciones “se favorece el aumento de consumo de carbohidratos refinados o simples”, como:
* Chocolate caliente
* Galletas
* Tostadas
* Postres
* Panes dulces
* Bebidas calientes con azúcar
Es una combinación perfecta para el clima, pero no siempre para la salud.
¿Cómo mantener el equilibrio nutricional en días fríos?
La clave está en anticiparse y crear hábitos que no dependan del clima. La nutricionista recomienda estrategias prácticas y realistas:
a. Mantén la actividad física sin dar espacio a la pereza
Evita pasar por casa antes del ejercicio. Ella lo resume así:
“No llegar a la casa, sentarse a ver televisión y después hacer la actividad física, porque se va a posponer y más si hace frío”.
Ir directo al gimnasio o caminar antes de entrar a casa ayuda a evitar que el clima se convierta en excusa.
b. Cuida lo que tienes en casa
Si sabes que te gustan los dulces o las harinas, evita comprarlos.
La nutricionista recomienda no tener “alimentos fuentes de azúcares o harinas refinadas en casa” y, en su lugar, optar por alternativas más saludables como:
* Yogur
* Gelatina sin azúcar
* Frutas enteras
* Frutos secos
* Quesos bajos en grasa
c. Combina lo caliente con proteína
Un consejo muy útil es reemplazar las combinaciones típicas de frío + carbohidrato.
Por ejemplo:
* En vez de café con galletas → café con queso bajo en grasa
* En vez de chocolate con pan → chocolate con frutos secos
Esto ayuda a controlar la ansiedad y aporta saciedad.
d. Refuerza tu sistema inmunológico
La especialista recuerda que “todos los grupos de alimentos cumplen una función importante”, pero destaca especialmente:
* Proteínas: pescado, pollo, carne
* Vitaminas y minerales: presentes en frutas y verduras
* Vitamina C: abundante en la guayaba
Consumir la fruta entera, sin azúcar añadida, es la mejor opción.
Hidratación: un reto silencioso en clima frío
Cuando baja la temperatura, la sensación de sed disminuye. La nutricionista explica que esto ocurre porque “ya no estamos expuestos al sol… va a haber menos deshidratación”.
Pero el cuerpo sigue necesitando agua.
¿Qué hacer?
* Mantén el hábito de llevar siempre un termo.
* Incluye infusiones, aromáticas o agua caliente con semillas como chía.
* No esperes a tener sed para beber.
Nuestra invitada de Clínica Medellín lo resume así:
“El cuerpo, haga frío o calor, va a pedir agua si ya existe el hábito”.
¿Es hambre o ansiedad? Aprende a diferenciarlas
Este es uno de los puntos más valiosos de la entrevista concedida por la experta. Ella explica que el hambre real aparece cuando han pasado varias horas sin comer. Puede venir acompañada de:
* Dolor de cabeza
* Cambios de humor
* Visión borrosa
En cambio, la ansiedad se reconoce porque aparece incluso si comiste hace poco y siempre está dirigida a un alimento específico.
Ella lo describe así:
“Cuando tienen ansiedad, quieren algo específico… un dulce, una pizza, algo que les gusta”.
¿Cómo manejar la ansiedad?
* Lavarse los dientes
* Usar enjuague bucal
* Comer una fruta
* Ingerir gelatina sin azúcar
Son pequeñas acciones que ayudan a romper el impulso.
El factor emocional: un invitado silencioso en la alimentación
Las emociones influyen profundamente en el apetito. La representante de Clínica Medellín explica que situaciones de estrés, tristeza o incluso emoción intensa pueden aumentar o disminuir el hambre.
Por ejemplo:
* Estrés por una presentación importante → más antojos
* Tristeza por una ruptura → pérdida del apetito
Reconocer estas señales permite actuar con más conciencia y evitar que las emociones controlen la alimentación.
En conclusión
El clima frío no solo cambia la temperatura: también transforma nuestros hábitos, antojos y emociones. Pero con estrategias sencillas —como planear la actividad física, elegir mejor los alimentos calientes, mantener la hidratación y aprender a diferenciar hambre de ansiedad— es posible disfrutar de esta época sin descuidar la salud.
Clínica Medellín, la salud persona a persona.