La próstata sigue siendo una gran desconocida para muchos hombres. Aunque casi todos han escuchado hablar de ella, alrededor de esta glándula —tan pequeña como una nuez— circulan numerosas ideas equivocadas: que cualquier molestia significa cáncer, que solo hay que revisarla cuando aparecen síntomas o que levantarse varias veces por la noche es “normal” con la edad.
La realidad es muy distinta. La mayoría de los problemas prostáticos son benignos, muchos pueden tratarse con éxito si se detectan a tiempo y algunos ni siquiera presentan síntomas en sus primeras fases. Por eso es importante dejar atrás los mitos y comprender qué es cierto y qué no, para cuidar mejor la salud masculina.
A continuación, repasamos los 7 mitos más frecuentes sobre la próstata, acompañados de la explicación de especialistas en Urología de Quirónsalud.
Mito 1. Todos los problemas de próstata son cáncer
Es, probablemente, el error más extendido. Cuando aparecen dificultades para orinar o el urólogo menciona la próstata, muchos hombres piensan automáticamente en un tumor. Sin embargo, el cáncer es solo una de las enfermedades que pueden afectarla.
La hiperplasia benigna de próstata (HBP) —un aumento del tamaño de la glándula asociado al envejecimiento— es mucho más común y constituye buena parte de las consultas urológicas.
El doctor José Ángel Gómez Pascual, jefe del servicio de Urología del Hospital Quirónsalud Málaga, explica que “la hiperplasia benigna de próstata la padecen el 60 % de los varones mayores de 60 años, porcentaje que se acerca al 90 % en mayores de 75”.
Aunque no es grave, sí puede ser molesta y generar dudas. Por eso es fundamental un diagnóstico adecuado que permita indicar el tratamiento más apropiado.
Mito 2. Si no tengo síntomas, no necesito revisiones
Falso. En salud prostática, esperar a que aparezcan molestias puede ser un error. Algunos problemas —especialmente el cáncer de próstata— no producen síntomas en sus etapas iniciales, lo que permite que avancen sin ser detectados.
El doctor Francisco Antuña Calle, co-responsable del mismo servicio, recuerda que “el diagnóstico temprano aumenta las opciones de tratamiento y curación del cáncer de próstata y otras patologías”.
Las revisiones periódicas no solo evalúan la próstata: también permiten revisar la vejiga y los riñones.
¿En qué consiste una revisión? Es más sencillo de lo que muchos creen: exploración física, analítica y ecografía. Si es necesario, el urólogo solicitará pruebas adicionales.
Mito 3. Los problemas de próstata solo afectan a hombres muy mayores
Aunque el riesgo aumenta con la edad, los problemas prostáticos no son exclusivos de los mayores de 70.
La HBP es frecuente desde los 50 años, y el cáncer de próstata también incrementa su incidencia a partir de esa edad. Además, existen trastornos que pueden aparecer en hombres más jóvenes, especialmente si tienen antecedentes familiares o factores de riesgo.
El doctor Juan José Monserrat Monfort, jefe del servicio de Urología del Hospital Quirónsalud Valencia, señala que el perfil más habitual corresponde a varones mayores de 50 años, aunque también pueden presentarse alteraciones en edades menores.
Mito 4. Levantarse varias veces por la noche a orinar es normal
La frase “es la edad” se escucha con frecuencia, pero los urólogos advierten que no debe normalizarse.
Levantarse varias veces por la noche, tener un chorro débil, sentir que la vejiga no se vacía o tener dificultad para iniciar la micción pueden ser signos de HBP u otras enfermedades urinarias.
No siempre indican algo grave, pero sí requieren valoración para evitar que el problema avance.
Mito 5. La vasectomía provoca problemas de próstata
Otro mito muy extendido. No existe evidencia científica que relacione la vasectomía con enfermedades prostáticas.
El doctor Emilio Hernández Sánchez, jefe del servicio de Urología del Hospital Universitario General de Villalba, aclara que la intervención “no altera la producción hormonal ni la función sexual”.
El testículo sigue produciendo testosterona con normalidad y la eyaculación se mantiene, aunque sin espermatozoides. Tampoco se modifica el deseo sexual, la erección ni el placer.
Mito 6. Un PSA elevado siempre significa cáncer
No necesariamente.
El PSA es una proteína útil para orientar estudios, pero no es un diagnóstico por sí mismo. Puede elevarse por múltiples razones: HBP, infecciones urinarias, edad, actividad física intensa, golpes en la zona o incluso por algunas pruebas urológicas.
El doctor Sven Jorg Petry, jefe del servicio de Urología del Hospital Quirónsalud Torrevieja, explica que el PSA ayuda a identificar qué pacientes necesitan un estudio más completo.
Un PSA alto es una señal para investigar, no una confirmación de cáncer. Su interpretación siempre debe hacerla el especialista.
Mito 7. No puedo hacer nada para cuidar mi próstata
Aunque la edad y la genética no pueden modificarse, sí existen hábitos que favorecen la salud prostática:
* Alimentación equilibrada y baja en grasas saturadas
* Ejercicio físico regular
* Mantener un peso saludable
* No fumar
* Realizar revisiones periódicas
Si ya cumpliste 50 años, no pospongas las revisiones. Y si tienes antecedentes familiares, consulta si conviene empezar antes.
Cuidar la próstata es cuidar tu bienestar
La próstata suele convertirse en tema de conversación solo cuando aparecen problemas. Sin embargo, conocer cómo funciona, derribar mitos y acudir al especialista cuando corresponde son pasos sencillos que pueden marcar una gran diferencia en la salud masculina a largo plazo.