Desde que llegó recién graduada, con sueños grandes y una energía inagotable, Lizbed Astrid Rivera Sánchez convirtió la atención al usuario en su propósito de vida. Hoy, más de dos décadas después, sigue siendo una de las voces que mejor encarna el espíritu humano, cálido y resiliente de la Clínica Medellín.
Una historia que comenzó con una recomendación… y se convirtió en una vida entera
Cuando Lizbed recuerda su llegada a la Clínica Medellín, lo hace con una mezcla de nostalgia y gratitud.
“Este año cumplo 22 años en la clínica… casi que nací aquí”, dice entre risas.
Entró como auxiliar administrativa en la oficina de atención al usuario, recién graduada de Administración de Empresas con énfasis en economía, sin imaginar que ese sería el inicio de una carrera que crecería junto con la institución.
Su ingreso se dio gracias a la recomendación de una médica con la que había trabajado antes. Tras varias entrevistas, comenzó un camino que la llevaría a vivir —como ella misma dice— “miles de cambios y miles de cosas” dentro de la historia de la Clínica Medellín.
Ascender con paciencia, trabajo y convicción
Lizbed no llegó a la jefatura de inmediato. Su proceso fue de constancia, aprendizaje y confianza ganada a pulso.
“Hice fila como cinco o seis años”, recuerda.
Su entonces jefa, una enfermera muy querida en la institución, vio en ella el potencial para asumir el liderazgo del área. Le delegó responsabilidades, la formó y, cuando llegó el momento de su jubilación, cumplió su promesa: el cargo quedó en manos de Lizbed.
Desde entonces, ha liderado procesos clave como atención al usuario, admisiones, autorizaciones, central de regulación y, más recientemente, el agendamiento de citas. Su sello ha sido siempre el mismo: orden, empatía, escucha activa y una obsesión positiva por mejorar.
La voz que escucha a los pacientes
Hoy, como jefe de atención al usuario, Lizbed lidera el programa Te Escuchamos, el sistema institucional que gestiona peticiones, quejas, reclamos y sugerencias.
“Yo digo que soy un centro de soluciones. Todo el que llega a mí es porque necesita una solución”, afirma con orgullo.
Su labor no se limita a recibir inquietudes: también analiza tendencias, propone mejoras, participa en el Comité de Experiencia del Paciente y trabaja de la mano con otras áreas para transformar la voz del usuario en acciones concretas.
Su pasión por el servicio es tan profunda que se ha convertido en parte de su ADN.
“Donde quiera que voy analizo y, en mi mente, busco estrategias para mejor el servicio… en un restaurante, en un aeropuerto, en un hotel. Eso lo llevo en mi chip”, confiesa.
Una vida personal tan sólida como su vocación
Fuera de la clínica, Lizbed es una mujer profundamente familiar.
“Mi vida social no es social, es familiar”, dice con una sonrisa.
Sus fines de semana están dedicados a su hija, su esposo, su mamá, sus hermanos y sobrinos. Sus planes favoritos son simples y significativos: almorzar juntos, conocer un restaurante nuevo o visitar un pueblo cercano. Porque si hay algo que la hace feliz, es pasear y descubrir lugares.
La Clínica Medellín también ha sido parte de su historia personal: llegó soltera, vivió su crecimiento profesional y ha acompañado los cambios más importantes de su vida adulta.
Una líder que cree en el poder del equipo
Lizbed tiene claro que su liderazgo no sería posible sin el equipo que la acompaña.
“Un líder no es nada sin su equipo”, afirma.
Le encanta recordar un video de la Selección Colombia en la era Pékerman, donde se decía que cuando se trabaja en equipo, se celebra en equipo. Esa filosofía la ha llevado a construir grupos de trabajo cohesionados, autónomos y solidarios, capaces de organizarse entre sí cuando surge una necesidad.
Para ella, ese es uno de los mayores orgullos de su rol.
Mirar hacia adelante sin perder la esencia
Después de 22 años, Lizbed no se imagina en otro lugar.
“Yo me veo culminando mi vida laboral en la Clínica Medellín”, dice sin dudar.
Le apasionan los cambios, las ideas nuevas y los proyectos que impactan tanto a los pacientes como a los colaboradores. Y aunque reconoce que el sistema de salud es complejo y que hay factores externos que no siempre se pueden controlar, mantiene una convicción firme: siempre hay algo que se puede mejorar.
Lizbed, una historia que inspira
Su trayectoria es la prueba de que la atención al usuario no es un trámite: es un acto de humanidad. Lizbed ha sido testigo de transformaciones institucionales, de retos, de momentos difíciles y de grandes avances. Pero, sobre todo, ha sido protagonista de una cultura que pone al paciente en el centro.
Su historia es la de una mujer que convirtió su trabajo en propósito, su propósito en vocación y su vocación en un legado que sigue creciendo cada día.
Clínica Medellín, la salud persona a persona.