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Desde ni馻 so耋 con vestir un uniforme blanco y servir en un hospital. Hoy, Isabel Cristina Potes Fl髍ez lidera con pasi髇 y disciplina la vigilancia epidemiol骻ica de la Cl韓ica Medell韓, demostrando que la vocaci髇, cuando se abraza con el alma, transforma vidas. 
 

En la Cl韓ica Medell韓, donde cada decisi髇 puede marcar la diferencia entre la salud y la enfermedad, entre el riesgo y la seguridad, hay una mujer que ha hecho de su vocaci髇 un compromiso inquebrantable. Isabel Cristina Potes Fl髍ez, actual jefe de vigilancia epidemiol骻ica y seguridad del paciente, no solo lidera procesos t閏nicos con rigurosidad, sino que encarna una historia de perseverancia, amor por el servicio y profunda humanidad. 
 
Un sue駉 que naci� en la infancia 

Isabel no lleg� a la Cl韓ica Medell韓 por azar. Desde ni馻, supo que su vida estar韆 ligada al mundo hospitalario. Creci� entre camillas, gasas y conversaciones cl韓icas, acompa馻ndo a su madre, auxiliar de enfermer韆, y a su padre, regente de farmacia, en la Cl韓ica de la Polic韆 de Bel閚. 揧o doblaba gasas y me pagaban con mangos�, recuerda con ternura. Esa cotidianidad sembr� en ella una certeza: su destino estaba en la salud. 
 
Durante su adolescencia, cada vez que pasaba por la Avenida Oriental y ve韆 la fachada de la Cl韓ica Medell韓, sent韆 una conexi髇 especial. 揈ra como una fijaci髇. Yo sab韆 que iba a trabajar all頂, afirma. A駉s despu閟, ese anhelo se materializ�, no sin antes atravesar un proceso de selecci髇 largo y exigente, que puso a prueba su paciencia y determinaci髇. 揑nsistir, persistir y nunca desistir� se convirti� en su mantra, y finalmente, su constancia fue recompensada. 
 
De enfermera de hospitalizaci髇 a pionera en vigilancia epidemiol骻ica 

Isabel inici� su camino en la Cl韓ica Medell韓 como enfermera en el servicio de hospitalizaci髇. Su inter閟 por el cuidado de heridas la llev� a involucrarse en la creaci髇 del programa de Cl韓ica de Heridas, donde trabaj� durante varios a駉s. Sin embargo, su verdadera transformaci髇 profesional comenz� cuando, por iniciativa propia, empez� a apoyar al 醨ea de vigilancia epidemiol骻ica. 
 
Lo que comenz� como una colaboraci髇 informal 梐yudando a una compa馿ra sobrecargada� se convirti� en una revelaci髇. 揈n la epidemiolog韆 uno ve lo que nadie ve. Es como el hoyo negro de la instituci髇�, dice con entusiasmo.  
 
Fascinada por la posibilidad de entender la salud desde una mirada transversal, decidi� postularse como epidemi髄oga, a pesar de no tener formaci髇 formal en el 醨ea. Con humildad y decisi髇, se prepar�, estudi� y fue admitida en la universidad el mismo d韆 de su cumplea駉s. Desde entonces, no ha dejado de formarse ni de liderar. 
 
La pandemia: el mayor reto, la mayor prueba 

Durante la emergencia sanitaria por COVID-19, Isabel asumi� uno de los desaf韔s m醩 grandes de su carrera. Su objetivo era claro y profundamente humano: que ning鷑 compa馿ro de la cl韓ica falleciera. 揧o sab韆 que estaba en riesgo, pero no iba a permitir que alguien m醩 lo estuviera por mi culpa�, afirma. Se aisl� de su familia, trabaj� sin descanso y lider� con disciplina y empat韆. 
 
Gracias a su liderazgo met骴ico, su capacidad de adaptaci髇 y el trabajo en equipo, la Cl韓ica Medell韓 logr� mantener una tasa de mortalidad m醩 baja que muchas otras instituciones. 揊ue el momento en que me prob� de qu� estaba hecha�, confiesa. Para ella, la pandemia no solo fue un reto t閏nico, sino una experiencia transformadora que le ense耋 a ser m醩 flexible, m醩 humana y consciente del valor de cada vida. 
 
Una l韉er rigurosa, una mujer profundamente humana 

Quienes conocen a Isabel en el entorno laboral la describen como estricta, met骴ica y exigente. Ella misma lo reconoce: 揝oy muy nerda, muy estructurada. Me gusta cumplir el paso uno, el paso dos, el paso tres�. Pero fuera del uniforme, es una mujer alegre, generosa y profundamente sensible. Disfruta del silencio, de la lectura, del ejercicio f韘ico 梕specialmente el gimnasio y el ciclomonta駃smo� y de los momentos con su familia, su pareja y su gata. 
 
Tiene un c韗culo 韓timo de amigos a quienes considera 撫ngeles que Dios me pone en la tierra�. Con ellos recarga su energ韆 emocional y encuentra el equilibrio que necesita para sostener su exigente rol profesional. 
 
La Cl韓ica Medell韓: m醩 que un lugar de trabajo 

Para Isabel, la Cl韓ica Medell韓 no es solo su lugar de trabajo: es su casa, su escuela, su familia. 揗e ha formado como profesional y como persona. Me debo a la cl韓ica�, afirma con convicci髇. Ha crecido en cada reto, ha aprendido de cada error y ha celebrado cada logro como un triunfo colectivo. Su compromiso es tal, que no titubea en afirmar: 揝i me dicen que hay que hacer algo por la cl韓ica, yo no lo dudo. Yo doy todo, hago lo que sea�. 
 
Proyecci髇: seguir sirviendo, seguir transformando 

Aunque su presente est� profundamente ligado a la Cl韓ica Medell韓, Isabel tambi閚 se proyecta hacia el futuro. Sue馻 con seguir acompa馻ndo procesos de acreditaci髇 y seguridad del paciente en otras instituciones y, sobre todo, con dedicarse al trabajo social. 揝i tuviera resueltas mis necesidades b醩icas, me ir韆 de misi髇�, dice entre risas, aunque con un firme convencimiento. 
 
Nuestra profesional destacada de este mes en Cl韓ica Medell韓 ha descubierto que su prop髎ito de vida es ayudar, y que su mayor satisfacci髇 est� en impactar positivamente la vida de otros, incluso si esos otros nunca saben que ella estuvo detr醩. 揘osotros somos el 慣al Cual� del Bolet韓 del Consumidor. Siempre estamos velando por los pacientes, aunque ellos no lo vean�. 
 
Isabel Cristina Potes Fl髍ez es mucho m醩 que una epidemi髄oga. Es una mujer que ha hecho de su vocaci髇 un acto de amor diario. Su historia es un testimonio de c髆o la disciplina, la pasi髇 y la humanidad pueden transformar no solo una instituci髇, sino tambi閚 las vidas de quienes la rodean. En cada comit�, en cada indicador, en cada decisi髇, hay una convicci髇 profunda: que la salud es un derecho, y que cuidarla es un acto de responsabilidad, ciencia y coraz髇. 
 
Cl韓ica Medell韓, la salud persona a persona 


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